"El Legendario". ED.Inf. 6b. Dedicada a Ángel Rituerto

Un rincón para aquellas personas que adoran las montañas, leen y meditan sobre ellas bajo un inmenso e infinito cielo. Como dijo Lionel Terray: "Bajo otros cielos otras montañas nos esperan"

Moderador: Guadaña

"El Legendario". ED.Inf. 6b. Dedicada a Ángel Rituerto

Notapor RESINO » Vie Ene 24, 2014 3:02 pm




Fue en una mañana muy fría de otoño cuando por primera vez nos encontramos.

Me sorprendió su forma de saludar, tomando mi mano con cierta intensidad y haciendo un movimiento rápido y vertical de arriba hacia abajo, como queriendo poner las bases de lo que posteriormente se convertiría en una bonita amistad.

Recuerdo que fue a principios de los noventa cuando compré la guía de Gredos de M.A, Adrados, E.Gª Viel y J. López editada en 1981. La adquirí en el comercio que Gonza Sport tenía en el primer piso de una galería del margen derecho, en sentido ascendente, de la calle Ribera de Curtidores. En su contraportada, a lápiz, sobre una etiqueta desgastada, sigue marcado el precio, 1800 pesetas.

En el viaje de vuelta en autobús a casa, ojeaba las fotografías y los excelentes croquis dibujados de las diferentes zonas de Gredos de las que se disponía de información. Fue en algunas de esas reseñas, donde algo turbado por el zarandeo de las curvas, leí por primera vez su nombre, un nombre cuyo apellido ahora familiar, me resultaba extraño… Ángel Rituerto, de Arenas de San Pedro.

Sus cabellos blancos, sus brazos sarmentosos y unas manos desgastadas y poderosas dan a entender que es un alma alpina de trayectoria larga. A pesar de ello, nunca te dirá dónde estuvo, ni gastará la más mínima energía en dar a entender lo que hizo o dejó de hacer. Es con el paso del tiempo, en un trato más calmado, alejado de lo inmediato, cuando irá dando pinceladas sobre montañas y rincones rocosos y es entonces, cuando empiezas a comprender y valorar la grandeza del personaje, pero no por los logros obtenidos, de los que nunca te hablará, sino por la delicadeza y el trato que concede a las montañas y a cuanto las rodea.

Increíblemente alegre y agradable en el trato…Paciente, muy paciente y observador… también algo cabezón, como todos los aperturistas. Nunca le oirás darte algún consejo. En cambio, la edad le ha otorgado la capacidad de gozar de la vida y permitir que ésta fluya, escalando, andando, comiendo con los amigos en el monte… adaptándose a todo, edades y niveles, con alegría.

Escribo estas líneas y no puedo dejar que me invada un cierto sentimiento de pena, de nostalgia, de incapacidad para dar a conocer su legado... Me entristece que muchos solo conozcan su nombre, que el tiempo pase y que esa montaña insertada en el cuerpo de un hombre solo pueda ser disfrutada por unos pocos, los que le acompañamos en sus escaladas.

Pertenece a esa clase de amantes que tienen una mirada clara, limpia, como el agua invernal, de ese grupo selecto de alpinistas que corren el riesgo de extinguirse, de desaparecer de esta sociedad de logros rápidos que ha extendido sus tentáculos al arco alpino, catalogando a hombres y montañas en números y letras, asfixiando la sensibilidad y el romanticismo.

Cada sábado y cada domingo, al amanecer, ese hombre se pone en marcha. Su mochila se carga de herramientas de aluminio y nylon mientras su alma se nutre de nuevos proyectos, de nuevas sendas verticales, de encuentros con los rincones donde se esconden los silencios puros… sus pasos recorrerán piornales y antiguos senderos de pastores que nunca habrás imaginado que existen en Gredos… sus ojos irán fijándose en las diferentes tonalidades que adquiere la montaña ante el sol saliente… Sus manos, esas mismas que aprietan el pistolo a diario en su sacrificado oficio de cantero, acariciarán la flor de cantueso, para inhalar posteriormente su perfume… Su cuerpo, en un gesto inocente de comunión con la esencia de lo natural, se desnudará en esa recóndita poza de agua que la sierra reserva para sus elegidos…

En lo alto de la Cuerda del Amealito, en el último bastión con identidad que permanecía inescalado en las proximidades de Arenas se trazó “El Legendario”, en un risco llamado “Risco Rituerto”.

Fueron las manos de Raúl Lora del Cerro, Eva Sánchez Tomé y del que escribe, las que trazaron una línea apartada y magnífica, elegida desde hacía tiempo, guardada en silencio y que esperaba el día en el que el amante de Gredos no estuviera presente, con el fin de que la sierra tuviera oportunidad de enviarle una carta de agradecimiento inesperada, donde el nombre de Gredos y el suyo quedaran unidos para siempre.


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Re: "El Legendario". ED.Inf. 6b. Dedicada a Ángel Rituerto

Notapor josefer » Vie Ene 24, 2014 4:29 pm

Excelente relato y excelente homenaje a un nombre legendario. Espero, alguna vez, poder conocerle.

¡Enhorabuena! _vc111
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Re: "El Legendario". ED.Inf. 6b. Dedicada a Ángel Rituerto

Notapor Josetxu » Mar Feb 04, 2014 12:12 pm

RESINO escribió:...una línea apartada y magnífica, elegida desde hacía tiempo, guardada en silencio y que esperaba el día en el que el amante de Gredos no estuviera presente...

Que bonito regalo para Ángel... y encima tiene una pinta buenísima la vía!
Enhorabuena... y un saludo!
Aupa!
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