Carlos Hernández, milongas en la pared

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Carlos Hernández, milongas en la pared

Notapor viaclasica » Dom Sep 23, 2012 7:53 pm

"Milonga” significaba (en el lenguaje quimbunda, afincado en Brasil) “palabra”, y por extensión “palabrerío” Hay que aclarar que quimbunda era el lenguaje de los pueblos “Bundas”, con el que se conocía a algunas tribus africanas de Angola, vieja colonia portuguesa de la costa occidental del continente africano. Abundaron los esclavos traídos de esas tierras, y que hablaban el quimbunda (lenguaje bantú), entre la población negra de Brasil, de Argentina y de Uruguay.

Tras la Batalla de Caseros, ocurrida el 3 de febrero de 1.852, en la que el ejército de la Confederación Argentina, , fue derrotado por el Ejército Grande, compuesto por fuerzas del Brasil, el Uruguay, los soldados brasileños sorprendieron a los porteños (más bien, a los mazorqueros apostados en el campamento y cárcel de los Santos Lugares de Rosas, actual Partido de San Martín) cantando guajiras acriolladas, y en son de burla o crítica, señalaron que estos entonaban "Milongas". Así que, para los brasileños esos largos versos cantados sobre una misma melodía que se repetía hasta el final, eran un palabrerío quizás, inentendible para ellos. Lo cierto es que la denominación quedó y a tal punto que los mismos lugareños, población porteña y de la zonas circundantes, pasaron a llamar milongas a las guajiras acriolladas que entonaban. (1)

Adherencia. Un verso extenso, un diálogo interminable mientras se repiten los movimientos una y otra vez, sobre la machacona monotonía de una cristalina llambría en un ángulo de 70º, un tango a cámara lenta con una pareja inmóvil y sin embargo tan emocionante, tan impetuoso, tan lleno de ritmo...Una milonga porteña al otro lado del océano, sin guitarra ni bandoneón.

Sabíamos de la percepción extrasensorial de Teógenes Díaz, de la fuerza descomunal de Celestino Arraiz, de la lógica aplastante de Salvador Rivas, de la ingeniosa locura de Enrique Herreros. Muchos de nosotros, habíamos oído hablar del pragmatismo del inolvidable Pérez de Tudela, del mal fario que no nos permitía contemplar con transparencia al extraordinario Mogoteras, fuimos testigos de cómo el intrépido Loquillo, diseccionó la facción más tortuosa del mismísimo Pinganillo grande con la precisión de un cirujano, y con la elegancia de Paul Verlaine.

¿Lo habíamos visto todo?.......¿Era posible más emoción, más compromiso, más riesgo?.......

Solo hay que echar un vistazo a la particular historia de una gente sencilla y un tanto extravagante, que sin encomendarse a dios ni al diablo, decidió ser grande, muy grande. Daniel Guirles y Luis Campos, Jesús Gálvez y Juan M. Pascual, Wimbor y el Buzo, parejas de hecho al más puro estilo clásico, a una usanza ancestral que embrida a los sobresalientes en una línea intemporal: Terray y Lachenal, Rabadá y Navarro, Fonrouge y Rosasco, Landa y Urruaondo... Solo que estos se han vestido de esquizoides, y desparraman la adrenalina a cubos, por la insolente inclinación de riscos hidalgos y piedras sin memoria con cargo a la heterodoxia. ¿Y entonces? Pues eso a bailar con la más fea.

Y en eso llegó Fidel. Bueno Fidel no, Carlos Hernández.

Se presentó en la Pedriza escoltado de buenos escuderos: Ángel Escribano, Jaime Garrigós y El veterano Juan Aznar; armados con dos poderosas herramientas, los pies de gato con goma cocida y el magnesio. Qué chavales estos... así sin más, su primera gran obra es el primer VII perdicero con números romanos, ¿Dónde? en el Pan de kilo en 1.983, después de haber calentado un año antes en un risco desconocido antes de 1.980, en dos vías de 6c, "Moreno Hospital", y "Ahí va la liebre don Alvaro".

“Le llamábamos el “ventosillas”, por su extremada habilidad en las placas de la Pedriza. Hace como 8 años hice con él una vía que creo que abrió él en el Pájaro, a la izquierda de la Tino, por unas placas que no veas cómo te escurrías. Era finísimo escalando, sobre todo con un pundonor y un coraje tremendos…un tío con un corazón como no he visto otro igual. Y un amigo de verdad. Cuando tuve el accidente, el único que estuvo viniendo a verme durante un año, prácticamente todas las semanas, fue Carlos” (2)
¿Qué puedo añadir? pues que nuestro buen amigo, no solo ha demostrado ser un una buena lagartija en las calientes placas pedriceras, sino que es una persona de corazón, sin ambiciones políticas, alguien que deja sitio en la foto para los demás. ¿A que están pensando lo mismo que yo? eso es, que gente como él, escasea bastante y es precisamente la que necesitamos. Eran días de cambio, días de ruptura, pero Carlos Hernández lejos de romper con el pasado, se coge de la mano de los grandes clásicos para interpretar su nueva melodía al son que marcan la nobleza y el respeto, la lejana colocación de los seguros, obligaba a escalar con la cabeza antes que con los pies, y seguro que aun sabiéndose el mejor, nunca reclamó el cetro para sí. En 1.983 abre con sus citados amigos más Jaime Garrigós un itinerario por el tobogán suroeste del Pájaro al que llaman "Parecida", parecida no sé a qué, aunque quizás se refiera a que todas las canciones que sobrepasan el VI+ tienen el mismo sonido, solo varía el texto.

Ninguno debe pensar,
que vengo en son de revancha.
No es mi culpa si en la cancha
tengo con qué galopear.
El que me quiera ganar,
hai' de traer buen parejero.
Yo me quitaré el sombrero,
porque así me han enseñao,
y me doy por bien pagao,
dentrando atrás del primero. (3)


Tengo un amigo, compañero de fatigas en los primeros ochenta, de nombre Roberto, y arrabalero hasta las cejas que me decía en una ocasión viendo escalar a Carlos Hernández:

-Yo conocí a Fonrouge. En Chamonix sacando el carné de guide. He escalado por montañas por todo el globo, en Argentina, en Alpes... ¿Y sabés que te digo? que los de acá no tenés montañas, lo que tenés son tazas de wáter puestas cabeza abajo.Vos pretendés escalar por paredes de loza sanitaria, ¿Y sabés que creo? que el Carlitos Hernández le canta a las piedras.-

-Eso me lo vas a tener que explicar-

-Mirá. El Carlitos se pone a milonguear bajito hasta que la roca se duerme, y entonces la recostá, y una vez tumbada la cosa es sencilla.-

-Pues lo que podemos hacer los demás es cantar a las placas ¿no?-

-Que bien pensado, solo que para milonguear acá, o eres Carlitos, o Atahualpa Yupanqui.



Me dicen que ha fallecido. Que va, no, quien diga eso se equivoca, me viene al recuerdo el Grandísimo Jorge el "Turco" Cafrune:

Cantor que canta a los pobres ni muerto se ha de callar
pues ande vaya a pará el canto de ese cristiano,
no ha de faltar el paisano
que lo haga resucitar. (4)

1 - Wikipedia

2- palabras de Oscar Keemiyo en 2.007 (http://a5lunnis.blogspot.com.es/2008/07/carlos-hernandez.html)

3- Milonga del solitario, Atahualpa Yupanki

4- Coplas del Payador perseguido (Atahualpa Yupanki, interpretado por el maestro Jorge Cafrune)


Fuente: http://villalbasemueve.es/index.php?opt ... Itemid=488
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Re: Carlos Hernández, milongas en la pared

Notapor Carlos hernández » Lun Abr 17, 2017 4:17 pm

Buenas, soy el hijo de Carlos. Ya se que hace mucho de este tema pero lo he visto ahora y queria darte las gracias por hacerme conocer un poco mas a mi padre y por hablar tan bien del él de verdad muchas gracias.
Carlos hernández
 
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