Primer Descenso y Primera a la sur del Pájaro(Ángel Tresaco)

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Primer Descenso y Primera a la sur del Pájaro(Ángel Tresaco)

Notapor viaclasica » Mié Oct 19, 2016 1:40 pm

Primer descenso de la sur del Pájaro

Primavera de 1935

Carece de dificultades serias, únicamente requiere conocimiento de la técnica correspondiente. Eso sí, es un placer y una verdadera delicia toda la serie de «rappeles» sucesivos que pueden hacerse por las soleadas rocas de esta pared.

El primer «rappel», colgado en sus cinco o seis metros finales, salvando el gran techo hasta la parte superior del Escudo o gran placa vertical, nos emocionaba por la extraordinaria belleza de aquella arquitectura abstracta no sujeta a canon alguno, pero impresionante en la parte central de esta pared al estar en contacto con ella. La iniciación o salida de este «rappel» exigía atención para determinar el lugar y alcance de la cuerda y tener presente que el anillo auxiliar de cuerda, en cabeza, pasaba por un saliente poco prominente y redondeado.
Una clavija para el segundo «rappel» de unos veinte metros como el anterior, en el Escudo, era tan sugestivo como aquél. La superficie inmensa de esta gran placa completamente lisa, de granito rubio y ligeramente abombada, así como la que le sigue, más movida y, en general, este enorme conjunto de planos a plena luz, de vuelos en transparente sombra, de diedros en fin, verticales o en vuelo según el mirar y de accidentado o recortado perfil, nos empequeñecían, pero no obstante, sintiéndolo, corría por nuestro interior la alegría. El tercer «rappel» transcurre también por la parte central aunque sea menos impresionante.

Todos los «rappeles» que hicimos en este descenso se aproximaron a los veinte metros de longitud. En el tercio final, pasadas las placas centrales, el terreno es más suave, pero desde el primer «rappel» al último los puntos de reunión son buenos y no ofrece dudas su elección. Nos serviría este descenso al tomar contacto con esta pared, para reconocerla con vistas a un ulterior intento de ascensión que llevaríamos dos meses después a efecto con pleno éxito.


Primera directa de la sur del Pájaro

Verano de 1935

Ha pasado mucho tiempo y los recuerdos no pueden ser tan precisos como para poder confeccionar su verdadera ficha de escalada. No obstante, aunque no sea mucho, sí puedo decir que los primeros largos hasta las placas centrales los remontábamos con relativa facilidad con el empleo de dos clavijas no como elemento de progresión, sino más bien como preventivo de seguridad. Las verdaderas dificultades están en la parte central.

Nos habíamos elevado a la altura de la división de las dos placas centrales, al pie del Escudo, por su izquierda y forcejeaba por allí Teo, en libre y en artificial por la grieta de la izquierda, pero con resultado infructuoso por falta de material. Un pequeño « rappel" pendular nos permitía alcanzar el centro del Escudo, de su base, y a continuación alcanzábamos en el diedro la grieta de la derecha, más tanto ésta como la anterior de la izquierda son profundas y abiertas. De haber alguna posibilidad de éxito sabíamos que tenía que estar próxima al vértice de aquel fantástico triedro, esto es, por el ángulo derecho en el gran techo que por encima de nuestras cabezas teníamos. Desde luego, en este lugar, forzosamente se dirige la vista y el deseo hacia aquel rincón en lo alto como posibilidad para salir a las llambrias abiertas del tercio final de la pared y final también de las dificultades serias. A este lugar le falta únicamente alturas circundantes, esto es, posicionarlo en alta montaña, a la vista de las altas cimas del Pirineo o de Picos, sin necesidad de ir más lejos, para que fuera del todo imponente. Pero sigamos con nuestro relato. Un intento no muy insistente por la derecha nos hacía desistir por las mismas causas en el empeño. Nuestro material de escalada no era el que se hubiera requerido en cantidad ni adecuado.

Ahora bien, esto no quería decir que nos batiésemos en retirada, pues en escalada no me cabe duda que los problemas cuando se nos presentan tienen la gran virtud más que en cualquier otro deporte de hacer que se intensifique en el individuo el afán de superación poniendo en juego y en tensión todas sus facultades. En estos casos suele ocurrir que uno mismo se sorprende, como quien dice, de haber salvado un pasaje sumamente delicado y difícil o de la solución dada a un problema al resultar acertada, pero no por imprevisión sino por un sexto sentido que se va haciendo: Intuición. observación y reconocimiento del terreno, orientación. Suele acontecer también, ante la dificultad surgida, al acometer de nuevo la empresa de manera distinta a la prevista, encontrarnos mejor, más en forma y todo sale bien y es que se agudiza el ingenio y sólo se tiene una voluntad y un empeño: vencer.

Nos resistíamos a retroceder y en vista de ello, y previo un rápido examen visual, decidíamos intentar salir por la arista del diedro vertical unos 20 a 25 metros aproximadamente a las llambrias exteriores que no alcanzábamos a divisar desde nuestra posición. La salida la hacíamos desde un punto algo más abajo, desde una plataforma en zona de la segunda placa, que estaba algo separada del plano lateral del diedro.

Y alcancé la arista y las llambrias exteriores, no recuerdo si con una medio escala humana o algo parecido con la ayuda de Teo y de Mato. Como se ve en el itinerario, se sube casi por lo que pudiéramos llamar arista del plano lateral del diedro límite de la sombra en el dibujo dando vista a la gran placa vertical y a las llambrias de la cara sureste, hasta llegar a la altura del gran techo. Este tramo es en verdad difícil, no admite clavijas para una progresión en artificial y ha de hacerse en libre. El empleo de buriles en aquella época nos hubiera parecido una profanación.
La erosión vertical había marcado un ancho surco redondeado de curva superficial por el que iba subiendo semejante a las pequeñas canales redondeadas de la caliza en la cara sur del Naranjo de Bulnes, en Picos, en su parte final la más delicada antes de salir al gran anfiteatro. Este surco o superficial canalizo de formas suaves y redondeadas que digo era peor, menos profundo y más abierto y la progresión tenía que hacerse, como en el Naranjo, por adherencia y oposición. La roca y su granulado, el granito de Pedriza, es mucho menos adherente que la caliza antes mencionada.

Podíamos hacer una reunión intermedia, sin clavija de seguridad, más bien como ayuda moral. Así, en libre, continuaba hasta llegar a la altura del gran techo. Tal vez con un reconocimiento más detenido de la roca, hacia la derecha según subía, habría podido colocar alguna clavija de seguridad, pero sólo quería subir lo más pronto posible. La causa de ello lo he recordado siempre era la sensación de peligro y de inseguridad que se experimentaba. Se había levantado poco antes un fuerte viento racheado que nos obligaba a progresar únicamente en los cortos intervalos de calma y a quedarnos pegados a la roca nunca mejor empleada la expresión por adherencia, encogido el cuerpo y en tensión, próximos nuestra cara y el granito y, como digo, en tensión brazos y manos y con el temor y la desconfianza metidos en el cuerpo al llegar la racha de viento, hasta que pasaba. Poco a poco adquiríamos confianza y más seguridad. Aquello fue malo. bastante más de lo debido por aquella circunstancia.

Al llegar a la altura del gran techo se acababan las dificultades serias. De aquí a la cumbre el camino se nos hacía sumamente fácil a pesar del viento, y en mayor medida por la alegría que gozábamos por el esfuerzo superado, por la ley de los contrastes. iQué placer al saborear lo dulce después de lo amargo, el descanso cuando sigue a la fatiga de un esfuerzo continuado o la calma y la confianza al superar el peligro …

El itinerario completo de esta primera directa que acabo de relatar no se ha vuelto a repetir más que una sola vez por Francisco Caro en compañía de otro, que yo sepa. Esto fue a repetidas instancias de Teógenes Díaz para que lo hiciera, por cierto, que me decía este último, que el mismo día que lo hacían le había llamado Caro a su domicilio por la noche para decirle que le había gustado mucho y que estábamos «locos» ... Esta noticia la tenía yo hace poco tiempo y me hacía sonreír. Es un bello itinerario para un buen entrenamiento de escalada en libre.

El itinerario actual de los que hacen la directa de la sur del Pájaro, como puede verse en el croquis, contando con otro material, ataca el Escudo sin salir a las llambrias de la arista del diedro. Salvo esta diferencia en todo lo demás son coincidentes. Esta variante a la primera directa por el Escudo. la abrió hacia el año 1941 la cordada que dirigía Florencio Fuentes. Para hacer esta directa que he referido se precisa dominio de la escalada pura. Creo que por aquel entonces lo teníamos. No fue esta ascensión la peor ni la más difícil, pero es un grato recuerdo de montaña tan profundamente burilado que el tiempo ni la erosión de los años han sido capaces de borrar.

Antes de cerrar estas líneas he de hacer una observación sobre el descenso de la sur al no venir señalado en el croquis; que el primer « rappel» hasta el Escudo pasa por el centro del gran techo aproximadamente y que el resto es coincidente con la directa. Finalmente, como dice el título que encabeza estas líneas: "Dos primeras en Pedriza». Mi bautizo de escalada, mi primera escalada y la primera directa de la sur del Pájaro.

Ángel Tresaco Rubio
Marzo 1973

Fuente: R.S.E.A. Peñalara


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Re: Primer Descenso y Primera a la sur del Pájaro(Ángel Tres

Notapor josefer » Jue Oct 20, 2016 4:44 pm

Don Ángel nos obliga a replantearnos nuestra generalizada creencia en que la Pedriza es el reino de la adherencia :D

Muchas gracias por ponerlo aquí Uge, es historia viva de la escalada _1003
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