Escalada del Yelmo por su cara sur, por Joaquín G. Bellido.

Lo que aconteció años atras, leyendas, anécdotas, noticias, curiosidades, encadenamientos, porrazos, bulos, etc.

Moderador: Guadaña

Escalada del Yelmo por su cara sur, por Joaquín G. Bellido.

Notapor viaclasica » Mar Nov 15, 2016 3:00 pm

12 Junio, 1927
En esta fecha, y en una excursión a la inagotable Pedriza que hice en compañía de mis buenos amigos José del Prado y Marino Quel, subí al Yelmo por un sitio nuevo.

Sabido es que siempre se ha considerado el Yelmo como inescalable por su cara Sur; aquella enorme llambria abombada repele verdaderamente a los escaladores, y se le ataca por la conocida grieta de la cara Norte o por los complicados escalones de la parte Este. Yo, hasta esta fecha, nunca había subido ni bajado más que por dicha grieta del Norte.

Ese día llegamos a la base del Yelmo, por la ruta desde Manzanares, a eso de las diez y media. Quel y yo nos quedamos un poco reposando, y Prado dijo que iba a ver cómo era eso de la cara Sur. Al cabo de unos diez minutos, oímos un ruido extraño, yo me incorporé y me fui hacia donde se había desviado Prado. Pronto le vi a unos treinta metros de altura, a la derecha de unos pequeños robles, tirando de una cuerda para subir el morral con el que iba una cantimplora sin cubierta y casi vacía, la cual al rozar con la roca producía aquel ruido que nos había alarmado. Desapareció luego tras un saliente. Le ví otra vez más arriba, examiné por dónde podrla haber iniciado la subida y me fui tras él. Cuando se dió cuenta de que yo también subía, bajó hasta la mitad del recorrido, y ya subimos juntos. Casi desde la cumbre voceamos a Quel, que seguía tomando el baño de sol, el cual al vernos arriba, se indignó un poco porque no le habíamos avisado. Le dijimos que se fuera con su morral y el mío al sitio por donde habíamos iniciado la escalada, volvimos a bajar Prado y yo, oímos las amonestaciones del gran trepador por habernos destacado individualmente para hacer aquella subida y haberle dejado a él desnudo; atamos mi morral a la cuerda, y Quel subió solo con su morral a la espalda por donde le indicamos. Ya los tres juntos, escalamos la cumbre por su parte Sur. El descenso lo hicimos por un sitio también nuevo para mí, que nos enseñó Quel. Desde el final de la conocida grieta Norte, en vez de tomarla, se sigue hacia el Este, y se va a parar precisamente encima del Callejón del Miedo, se sigue luego sobre la pestaña de esta grieta hacia el Norte, y pronto se encuentran, a grandes escalones para bajar por el Este. No es difícil esta bajada. pero tiene dos sitios un poco emocionantes por el abombamiento de la llambria sobre un fondo lo suficientemente bajo para dar sensación de aviador.

La escalada que motiva esta nota comienza un poco a la izquierda mirando a la gran panza meridional del Yelmo. El punto de arranque está indicado por una A en el adjunto dibujo, y se reconoce porque es la primera irregularidad esquinada que presenta dicha panza a recorrerla con la vista de derecha a izquierda (del espectador), y porque tiene sobre ella unos robles, en esta fecha con mucha hoja.




La parte más difícil es la primera. Esto explica que no se haya intentado antes. Es una llambria bastante empinada, pero que tiene a su izquierda una pestaña casi en ángulo recto con ella, a cuya parte baja se puede uno agarrar con la mano izquierda; a los tres o cuatro metros esa pestaña se ahueca un poco y se puede meter bajo ella el hombro izquierdo. felizmente cuando esa pestaña va siendo incómoda, la llambria tiene un magnífico agarradero para la mano derecha, con lo cual termina la primera parte de la escalada, la más difícil.

Se sigue luego por entre los robles sin gran dificultad y la misma escalabilidad de la roca va indicando la ruta que tuerce luego en ángulo recto a la derecha; tiene, junto a un rincón donde hay otros dos o tres robles, una subida de unos cuatro metros en escalera al final de la cual se alcanza una roca con ventana circular que cae sobre el Hueco de las Hoces. Desde aquí ya se sigue por la gran llambria. aprovechando las ondulaciones que ésta presenta, teniendo siempre a la vista toda la Pedriza Anterior, Manzanares. etc., y se llega a la cumbre. Poco antes de alcanzar ésta, y desde el sitio en que mejor se contempla el panorama antes mencionado, hay una hondonada horizontal, cuya planta está representada en el otro dibujo, que acompaña a esta nota, con un prado resguardado del Norte por un paredón, y de cuyo borde meridional arranca la pulida panza meridional del Yelmo. Magnífico mirador y excelente comedor de invierno para escaladores. Por éste prado, y por llamarse José del Prado el iniciador de esta escalada, yo propongo que se la llame la “ruta del prado”, y propongo también, que la primer excursión colectiva de otoño sea por allí, para divulgar tan interesante escalada y para ofrecer a José del Prado en aquel hermoso descanso una tortilla de honor.

Ese mismo día, en el recorrido de Manzanares al Yelmo, al pasar junto al cancho de los Rebollos, nos llamaron una vez más la atención aquellos dos agujeros circulares que hay uno sobre otro, y nos decidimos a explorarlos. Con ayuda de la cuerda los alcanzamos fácilmente y no tienen nada de particular; el de arriba, es un agujero perfectamente cónico, de unos tres o cuatro metros de profundidad; el de abajo, es algo más pequeño. Para que todo fueran novedades en ese día, habíamos pernoctado en Manzanares. en casa de Eugenio Ferreiro y Juliana Santos, en la plaza, donde hay tres buenas camas y excelentes personas, que no conocíamos, a pesar de haber ido tantas veces a ese pueblo. Ya en otras excursiones a la Pedriza había usado el zapato de lona con piso de crepé, ése caucho que llaman crudo y que tiene aspecto de tocino, con tan buen resultado, que se lo había recomendado a los amigos.

Imagen

Prado los llevó ese día y uno y otro comprobamos que no hay nada mejor para la Pedriza. Esa clase de piso de aspecto esponjoso, pero duro, se adapta de tal modo a la superficie granujienta del granito pedricero, que permite confiarse, y hasta ir erguido, por llambrias bastante empinadas. Tiene también la ventaja de su flexibilidad y, por tanto, de dejar jugar bien las articulaciones de la parte anterior del pie. Su inconveniente es que resbala sobre la humedad, pero en la Pedriza se puede trepar mucho sin pisar en húmedo. Prescindimos ese día de otras escaladas proyectadas y bajamos al Albergue Giner para saludar a los excursionistas bilbaínos, pero como se retrasaban, y por hacer algo, trepamos a la cueva de la Mora, que ni Prado ni Quel conocían, y les gustó. Cuando estábamos luego junto al arroyo, merendando después del baño, llegó el nutrido grupo de bilbaínos y peñalaros. con los cuales regresamos a Manzanares.

19 junto 1927

Tenía razón Quel al censurarnos. Aquella escalada fué un verdadero modelo de desorganización alpinistica. Lo prueba el que, cuando a los dos días nos reunimos de nuevo los tres amigos, no nos pusimos de acuerdo en cómo ni por dónde habíamos subido. No habíamos hecho fotografías, ni croquis, ni tomado la más insignificante nota de tan interesante recorrido.


Llenamos la mesa del café de dibujos apoyantes de las razones de cada uno, sobre todo en lo referente a cómo era la pestaña y su hueco en el primer trozo de la escalada, que es, indudablemente, el único dificil. Prado acabó sosteniendo que por allí no se podía subir sin agarrarse con las manos al borde inferior o sea como él y yo habíamos subido, sin habemos visto el uno al otro. Quel afirmaba que él subía sin utilizar las manos.
-Que sí.
-Que no.
-Que te apuesto lo que quieras.
-Que eso, con verlo, basta.
-Pues vamos allá el domingo otra vez.
-Pues, vamos.


Y allá fuimos los tres, durmiendo el sábado en casa de Juliana Santos. Llevábamos el proyecto de subir pronto y no entretenernos en el camino para llegar a buena hora al Yelmo, resolver la duda, y que nos quedara tiempo para metemos por la Pedriza posterior. Pero nos desviamos un poco y nos pasamos por la Cueva del Ave María, y como Prado, Con sus facultades y su hormiguillo trepador, ve salida por todas partes, escalamos un alto cancho…, que tuvimos que bajar por el lado opuesto, cosa que se repitió tres o cuatro veces, con lo cual se nos fué otra vez media mañana hasta llegar a la base del Yelmo. Pero, en fin, “eso es la Pedriza”; los caminos son para los paseantes.

Llegamos a un punto A o nudo de la discusión. Prado subió, como el primer día y la vista del lugar, mientras yo tomaba unas fotografías y unas notas, quedaron bien establecidas las condiciones de la apuesta, en la que se ventilaba un duro.

Ouel, en efecto, subió erguido y con morral, apoyando la espalda en la pared de la izquierda. Estrenaba aquel dia zapatos como los nuestros. Yo, después de haberle visto a él, subí lo mismo. Y a Prado le faltó tiempo para “hacer la jarrita” y abonar el importe de la apuesta.


Yo me quedé entonces mirando al satisfecho ganador, y le dije:
-Bueno, ¿y ese duro? ...
-Si, hombre, no digas más; tómalo para el Albergue Zabala.
Medimos aquel tramo tan discutido, tiene ocho metros, y ya juntos, repetimos la escalada por el mismo sitio que el domingo anterior. Medimos también el prado de Prado. Tiene quince metros desde A hasta B y desde C hasta D, ocho metros.




Después de comer y reposar largo rato po la parte Norte del Yelmo, nos fuimos, sin perder altura, hacia el Este, V salimos a un collado que no sé cómo se llama, que está en el borde oriental de la Pedriza y más acá del de la Dehesilla, desde donde se contempla perfectamente todo el valle de Chozas y de Miraflores. Debe tener nombre, porque es paso de ganados. Junto a él, y a la derecha, mirando a Miraflores, hay un risco aislado y erguido compuesto de dos torres, que tampoco sé cómo se llama.

Mientras Ouel tomaba su baño de sol, Prado y yo nos decidimos a escalarlo. Es un risco que impone visto desde fuera, pero interesantísimo por la serie de grietas, callejones y paredes verticales que tiene por dentro, todas con magníficos agarraderos y con apoyos puestos donde verdaderamente conviene. Desde arriba vimos que la torre más oriental, aunque más peligrosa, pues hay que escalarla por fuera, tiene también agarraderos, que es posible que la hagan dominable. Desde allí bajamos al arroyo de Coberteros, por el cual y por el arroyo Mediano (baño allí), nos fuimos a la carretera del empalme para regresar a Madrid en el auto anunciado por la Directiva de Peñalara. Espera y espera, hasta que fué de noche, junto a la carretera, porque la Directiva, sin previo aviso, había suprimido aquel domingo el anunciado coche. Ya cerca de Colmenar, como quien se agarra a un clavo ardiendo, nos metimos en una camioneta, y en compañía de unas terneras, muy sociables por cierto, llegamos a Tetuán a la una de la mañana.
Joaquín García Bellido

Fuente: Publicaciones Peñarala RSEA.
Avatar de Usuario
viaclasica
Site Admin
 
Mensajes: 4483
Registrado: Lun Oct 23, 2006 7:36 pm

Re: Escalada del Yelmo por su cara sur, por Joaquín G. Belli

Notapor josefer » Jue Nov 17, 2016 11:16 am

Madre mía... ¡qué relato! Entonces sí que era una aventura ir a la Pedriza... menudos recios. Andando hasta Colmenar :shock: y nos quejábamos nosotros cuando no nos esperaba el del microbús en la plataforma de la cabra y nos tocaba bajar andando a Guisando... :roll: :roll: :roll:

:lol: :lol: :lol:
"Los viejos rockeros nunca mueren" :twisted:
Avatar de Usuario
josefer
 
Mensajes: 2122
Registrado: Jue Sep 24, 2009 9:05 am
Ubicación: Los Negrales-Alpedrete

Re: Escalada del Yelmo por su cara sur, por Joaquín G. Belli

Notapor Josetxu » Jue Nov 17, 2016 11:59 am

Jo, con los pioneros... :shock:
Creo que esta temporada se volverá a llevar el zapato de lona con piso de crepé... jejeje!
Gracias por recuperar estos fragmentos de la historia olvidada de la escalada en La Pedriza!
Aupa!
Ya creas que puedes, o que no puedes, en ambos casos tienes razón. (Henry Ford)
Imagen Cuaderno de Escaladas Josetxu.com
Avatar de Usuario
Josetxu
 
Mensajes: 1245
Registrado: Vie Dic 19, 2008 11:50 pm
Ubicación: algún rincón pedricero


Volver a Historias de la escalada

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados

cron

x