Normal Risco Mataelvicial - Por Baldomero Sol del G.A.M.

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Moderador: Guadaña

Normal Risco Mataelvicial - Por Baldomero Sol del G.A.M.

Notapor viaclasica » Vie Dic 16, 2016 9:06 am

ESCALADAS EN LA PEDRIZA DE MANZANARES
EL RISCO DE MATAELVICIAL

    Lejano está ya el tiempo en que se inicio mi vida de escalador. Tuve la suerte de tener por maestros e iniciadores a dos de nuestros mejores escaladores, no en el sentido despectivo que se daba entonces a los aficionados a la escalada, sino montañeros de corazón, de pura cepa; uno, por desgracia, ya no cuenta para nosotros; se llamaba José del Prado; el otro, vive, pero muy rara vez coincidimos en la senda de la montaña que tantas veces recorrimos juntos. Cerrado el paréntesis que la guerra abrió, al comenzar de nuevo, me sentí solo, como si aquella cosecha de escaladores que dejaron la huella de pisadas amigas, se hubiera extinguido. Algunos de los antiguos peñalaros, volvieron.

    La risa, la broma cariñosa, la camaradería, ponían ecos alegres en las quebradas y honduras de nuestra amiga la montaña. Era la alegría de volver a descubrir el "Risco del Pájaro", los "Canchos de los Buitres", el "Pico de la Nieve" ... Y de ver que si los hombres habían intentado demoler tantas cosas, la naturaleza estaba en su sitio, eternamente igual.

    Con los viejos, llegaron otros nuevos, que, curiosos, miraban y aprendían. Entre ellos, Baldomero Sol, veterano amigo en otros deportes y que se incorporaba a la comunidad montañera. Un año después, tuve ocasión de apreciar sus progresos. Con rápida adaptación había asimilado la técnica moderna de la escalada. Íntimamente satisfecho y dentro de la modestia que se cobija siempre bajo nuestro pabellón, me llevó a un risco de nuestra inagotable "Pedriza", primera escalada realizada por él. Y, para él dejo, ahora, el relato fiel e interesante de su ascensión... ·

    Enrique Herreros


Quisiera hacer una canción tan bella de La Pedriza, que todos, al escucharla, conociesen la poesía de sus piedras dantescas y el aroma de sus jaras en las noches de primavera.

Quisiera narrar con palabras precisas el suave pisar de nuestras abarcas por la senda del refugio, siguiendo bajo el eterno caminar de las estrellas --la luz clara y movible de las linternas.

En La Pedriza, en esa inagotable escuela de escaladas pétreas, donde el G. A. M. sentó sus reales y donde bajo su impulso se forjan nuevos montañeros, nuestro camarada Galilea, con mi pequeña aportación, escaló, en primera escalada, el risco de Mataelvicial.

En el mes de noviembre, cuando las primeras y livianas nieves dan mayor relieve a "Maliciosa", bajo un sol claro y frío que invita a caminar, subíamos por la collada de La Dehesilla, con el deseo de estirar nuestros músculos paseando, más que con el de ejercitarnos en alguna escalada de esas de las que por allí se brindan tan fácilmente, pero que quizá por lo avanzado de la temporada no deseábamos tanto, ya que en nuestras mentes dominaba la ilusión. de las fuertes palas nevadas, donde los esquís proporcionan una de las más alegres emociones deportivas. Sin embargo, los ojos se posaban en las piedras con la mirada escudriñadora del aficionado, que encuentra agarres, pasos, "rappeles" donde los demás no ven más que formas más o menos pintorescas u originales.

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Rodeando un macizo que ya había merecido nuestra atención, Pepe Mafé aseguró la imposibilidad de subir por determinada chimenea que por su longitud parecía tarea difícil de superar. Quizá sin ese comentario hubiéramos continuado nuestro paseo ya de regreso, pues la tarde estaba avanzada, y el deseo de encontrarnos en el refugio había aumentado con el fresco que traían las sombras alargadas de los picachos.

Pero nuestro amor propio fué ofendído y comenzamos la ascensión de la chimenea.

Un zarzal dificultaba nuestro paso, sobre todo a mí que llevaba calzón corto. Galilea tomó la cabeza, y con relativa facilidad se colocó en un saliente bastante cómodo y o seguí su camino, y después de hacerme varios arañazos profundos logré unirme a él.

La chimenea era tan estrecha que para seguir subiendo era necesario salirse de ella casi totalmente. Galilea coloca una clavija, se sujeta a ella, y mediante su ayuda soporta mi pie izquierdo. Comienzo a ganar altura. La tarea fue larga y penosa; Mafé, desde abajo, animaba mis descansos anunciando mi pronta y fatal caída.

Al fin llego a una sección con agarres, desde donde rápidamente alcanzo un descanso amplio y ya de fácil ascensión. Galilea se me une.

Dominamos el punto indicado en la fotografía con la letra A. Desde allí el risco ganó en belleza de líneas de manera especial, por la graciosa y atrevida posición de su piedra cumbre.
La noche nos alcanzaba rápidamente y tuvimos que abandonar la escalada. Buscamos
y encontramos un mejor descenso, que en veces sucesivas utilizamos para subir, y ya de noche llegamos al refugio. El día siguiente amaneció frío, triste y con amenaza de lluvia. No nos atrevimos a separarnos con exceso. Aprovechando un poco de sol, y en plan de entrenamiento, subimos en algo menos de una hora al Cancho de los Muertos y al Pájaro. El resto del día se dedicó al aprovisionamiento de leña. A pesar de todo, fué un día muy agradable, como todos los que pasamos allí.

La mañana del lunes, señalado para nuestra partida, fué magnífica de sol y de ambiente. Hizo falta apelar a todo nuestro sentido del deber para no quedarnos un día más.

Al pasar por Manzanares intentamos averiguar el nombre del risco cerca de quienes habían vivido gran parte de su vida alrededor de él; pero nada conseguimos, ya que nunca sintieron la picazón de separarse del camino que les llevaba del pueblo a la majada y de la majada al pueblo.

Cuatro fechas después -el viernes, a medianoche- tomábamos en la mesa del refugio una tarta de chocolate y un espeso vaso de leche condensada, que nos pareció el mejor comienzo para nuestra jornada.

El sábado amaneció con sol; pero el fresco del cercano invierno nos permitía caminar con soltura, a pesar de llevar suficiente ropa para el regreso, los útiles de escalada y un pequeño morral de costado con algunas viandas.

Subimos rápidamente la collada de La Dehesilla, y saltando la barrera que existe en su cambio de vertiente, desde donde se domina Miraflores, tomamos un camino de cabras que nos llevó hasta el pie de la cara sur del risco de Mataelvicial.

Desde esa cara el risco presenta unas llambrias casi verticales, por las que intentamos subir en otra ocasión, sin conseguirlo. No creo la labor imposible, pero sí difícil. Hay que hacerla a base de clavijas. Nosotros llegamos hasta el punto señalado en la fotografía, utilizando para
ello cinco clavijas.

Dada la pequeña altura alcanzada y el número de clavijas empleadas, puede calcularse el trabajo que supondría continuar por la rendija hasta que la altura permitiese efectuar una travesía Duffer para alcanzar el punto (X), desde donde sabemos posible la escalada, por haber descendido en cuerda doble.

De todas formas -repito- considero factible la ascensión por esa cara, aunque recomendaría clavijas de 25 centímetros de longitud, ya que las nuestras de 15 eran insuficientes para penetrar por las rendija's hasta encontrar los planos rocosos que actúan sobre las clavijas.

En la ocasión que refiero fuimos más cómodos. Subimos por vertiente norte, que conocíamos por haber descendido la vez anterior, y sin ninguna dificultad nos colocamos en (A), desde donde, con cuerda doble, llegamos a (X). Quisimos alcanzar esta situación sin saber ciertamente si podríamos continuar desde allí; pero la aceptamos por considerar imposible la escalada desde otro sitio.

Desde la pequeña plataforma en que estábamos seguimos por el camino que nos permitía una laja grande y fuerte. A los pocos metros se presentó un paso algo volado, pero corto. Alcanzamos el punto (B).

Ante nosotros teníamos una chimenea imposible de subir. Dimos la vuelta al risco, metiéndonos entre la intimidad de sus piedras, y llegamos a la otra vertiente de la chimenea aludida. Tomamos una decisión. Salí desde la primera posición. Gali me lanzó una cuerda, pasándola por (D), y que yo utilicé para alcanzar el borde superior, subiendo por la vertiente contraria.

Desde allí todo fué fácil. Com magníficos agarres cruzamos un ángulo formado por la piedra que sirve de pilar a la cumbre, y que en aquella ocasión no subimos por premura de tiempo, y otra piedra, que puede considerarse como una segunda cumbre; pero esta última parte no es visible en la fotografía. Una llambria. final, y el salto que nos colocó en la cima. Un bote de un conocido dentífrico (anuncio poco eficaz en esta ocasión) sirvió de buzón.

Descendimos con cuerda doble, conforme se indica en la foto. Un descenso colgado muy interesante (C).
La escalada nos gustó mucho por la variabilidad de sus pasos y, sobre todo, porque tratándose de una "primera" (aunque modesta) nos hizo pensar en la posibilidad de sus vías.

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Una cena opípara, con champagne, fué el adecuado broche de un día estupendo, de los que La Pedriza nos acostumbra a brindar.

No así sucedió el domingo, en que tuvimos que permanecer en el refugio por la lluvia insistente. No obstante, la charla amena alrededor de las ascuas rojas de la estufa, la buena comida y el mucho dormir, nos impidió hacer cálculos sobre si era cansado o no permanecer tanto tiempo encerrados.

Cuando partimos, el lunes, a la una de la tarde, la lluvia arreció. Pero caminando con el mínimo de ropa posible, al llegar al Tranco, nos cambiábamos con la ropa seca que llevábamos en el morral y regresábamos rápidamente a Madrid, despidiéndonos de La Pedriza hasta la próxima primavera.

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Cuando desde la cumbre nevada de La Maliciosa adivinemos el rojo techado del Refugio "José del Prado", tendremos un dulce recuerdo para estos deliciosos días que pasamos en esta parte de la Sierra, aún no despojada de la silenciosa rusticidad de que ya carece Navacerrada, y que tanto encanta a quien es amante de la montaña por la montaña misma.

Baldomero Sol, del G.A.M.

Fuente: Publicaciones Peñalara.
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Re: Normal Risco Mataelvicial - Por Baldomero Sol del G.A.M.

Notapor Bulnes » Vie Dic 16, 2016 7:24 pm

Impresionante, Uge. Me encantan estas historias de los pioneros de la Pedriza.
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Re: Normal Risco Mataelvicial - Por Baldomero Sol del G.A.M.

Notapor julio17 » Sab Dic 17, 2016 12:55 pm

Felicidades Uge, es una idea genial rescatar éstas historias del pasado, son como viajar en el tiempo y abrir una ventana, sentir como vivían esos momentos y hacerlos casi nuestros.

Muchas gracias por mostrar estas joyitas.

Un abrazo.
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julio17
 
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