Una “primera” al Mallo Firé por Ernesto Mallafré

Lo que aconteció años atras, leyendas, anécdotas, noticias, curiosidades, encadenamientos, porrazos, bulos, etc.

Moderador: Guadaña

Una “primera” al Mallo Firé por Ernesto Mallafré

Notapor viaclasica » Lun Nov 19, 2018 7:47 pm

Una “primera” al Mallo Firé, por Ernesto Mallafré C. D.E. del C.E.C.
Revista Peñalara n.º 289 – Julio – Agosto – Septiembre de 1946

Conocíamos la existencia de los Mallo de Riglos y desde que, con motivo de una excursión a Candanchú, los vimos por primera vez, arraigando en nosotros la idea de su escalada, ya intentada anteriormente por notables alpinistas de la vecina nación y por los “Montañeros Aragoneses”.

De conglomerado rojizo, detrás del mismo pueblo de Riglos, se alza un conjunto de fantásticos paredones y monolitos, los llamados Mallos de Riglos, de peligrosa ascensión, debido a la fragilidad de la roca, que se desprende con facilidad, lo que obliga a un constante tanteo de las presas y a tomar municiosas precauciones. Sobresale por su altura y esbeltez el denominado Mallo Firé, hacía el cual se habían dirigido los anteriores fracasados intentos.

Terminada la temporada de esquí, empezamos los entrenamientos de escalada en Montserrat para familiarizarnos aún más con el clásico y difícil conglomerado. Así caen “La Niña” y “La Talaieta” después de repetidos intentos, y se efectuaron varias visitas a la que podríamos llamar nuestra escuela de escalada de “Sots de Bach” para perfeccionar la propia técnica, en espera de poder ir a Riglos.

Llega el verano sin que nos haya sido posible efectuar un intento de escalada a los Mallos. Se lleva a cabo el campamento de Piedrafita, desde donde realizamos la travesía de las crestas de Costillerou y del Diablo, efectuando en esta la ascensión al Diente Canino por la cara sur, y es precisamente al regreso cuando se nos presenta la oportunidad deseada.

El 17 de Agosto de 1942, a las nueve de la mañana, llegamos a la estación de Riglos. El día está encapotado y el bochorno es insoportable. De las pesadas mochilas, elegimos el material que creemos necesario, dejando el resto en la estación y emprendemos el camino hacía el pueblo, que dista unos cuatro kilómetros. Apenas salidos, empieza a caer una fina llovizna que nos acompaña en todo el trayecto. Durante el trayecto hemos hecho pocos comentarios, y pronto somos tres autómatas en marcha que meditan sobre las posibilidades de éxito en la aventura comenzada.

En el pueblo, después de instalados en una humilde fonda, escuchadas las opiniones, por cierto nada halagüeñas, de sus habitantes sobre subir al Firé, y habiendo cesado la lluvia, nos disponemos a efectuar, por lo menos, una tentativa.

Por un sendero apenas trazado, en medio del inclinado pedregal, llegamos a las tres de la tarde al collado que une el Mallo Firé al resto del macizo principal.

Desde aquí, podemos estudiar perfectamente la posible vía de escalada.
Cambiamos las pesadas botas claveteadas por las ligeras alpargatas; nos repartimos el material y quedamos dispuestos para empezar el “trabajo”.
Se inicia la ascensión, siguiendo las huellas de los que habían intentado anteriormente. Primero, una pared con buenos agarres y una canal con vegetación, no muy en declive, donde realmente comienza la escalada.

Delante, tenemos un muro con dos grietas verticales: la de la izquierda fuera de plomada, sólo vencible a base de pitones y doble cuerda; la otra, relativamente más fácil, más impresionante por lo aérea, pues está situada en un desplome de 300 metros sobre la vía de ferrocarril.
Optamos por la segunda; con un paso de flanco sobre agarraderos muy pequeños, se llega a su base y en su mitad un pitón da la suficiente moral para continuar, pues una caída sería de fatales consecuencias. Terminada esta fisura, empieza una canal con vegetación hasta un reducido collado, que tiene a un lado la tercera punta del Mallo, escalada en 9 de julio de 1935 por los franceses J. Arlaud y J. Grelier y el italiano P. Ghihlione, y al otro, un muro vertical de 40 metros de altura, que conduce a la cima principal.

Para estudiar mejor la vía a seguir por este muro, subimos a la cima más baja, donde encontramos el “cairn” erigido por los franceses, y vuelto al collado, atacamos directamente la pared. Un pequeño arbolillo nos ayuda a superar los tres primeros metros. Aquí la pared está fuera de la vertical. Ha sido clavo el primer pitón que apenas entra dos dedos. Los que siguen al conductor de la cordada están atentos a las evoluciones del mismo, quien logra clavar otro, aunque muy inseguro también; un tercero es igualmente colocado, y el cuarto, que no podremos recuperar, entra en la roca admirablemente. Así, y a doble cuerda, se ha podido superar esta “panza de burro”; después ya es posible proseguir, sin ayuda de los pitones, con mucha precaución, pues las presas, aunque grandes, no ofrecen ninguna seguridad.

A treinta metros de altura, el primero clavo otro pitón para su seguridad y prosigue la ascensión sin ningún otro contratiempo.

Mientras ha durado la escalada nos hemos dado cuenta del empeoramiento del tiempo. Vemos como llueve abundantemente en la lejana Sierra de Loarre, y el frente tormentoso avanza hacía nosotros.

Después de fumarnos el tradicional cigarrillo y apresuradamente nos disponemos al descenso para escapar de la furia del temporal.

El prime rápel, de cuarenta metros, es estorbado enormemente por un fuerte viento que nos separa de la roca, llevándonos hacía el vacío; en el segundo rápel, de cincuenta metros, por el interior de la canal, no nos molesta el vendaval; y cuando nos disponíamos a efectuar el último, de doce metros, empieza a llover de tal manera que en pocos momentos quedamos caladas hasta los huesos. Con las cuerdas mojadas, el descenso se hace más lento, y sólo cuando anochece llegamos de vuelta al pueblo contentos de haber realizado esta empresa que ya se temía imposible.
La escalada puede clasificarse de cuarto grado y, aunque no difícil, requiere de mucha precaución debido a la inseguridad de los agarres.

Que esta escalada pueda servir de preámbulo a la serie que no dudamos se realizarán en tan soberbia región de monolitos muy codiciados por los escaladores de nuestra escuela de Montserrat.



X Aniversario de Viaclasica 2006 - 2016
Avatar de Usuario
viaclasica
Site Admin
 
Mensajes: 4473
Registrado: Lun Oct 23, 2006 7:36 pm

Volver a Historias de la escalada

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados

x