La Pedriza

El Parque Natural de La Cuenca Alta Del Manzanares

Situada en la provincia de Madrid. También llamada La Pedriza de Manzanares, junto a la localidad de Manzanares el Real.

Integrada en el parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares, declarado reserva de la Biosfera por la Unesco, es una zona de escalada con más de dos mil vías en las que predomina la adherencia.

Dada sus peculiares características, como un canchal granítico casi único en el mundo, es declarado «sitio y monumento natural de interés nacional» en 1930. Paisajísticamente es un berrocal con domos, agujas, cubos, piedras caballeras, etc., dominado por El Yelmo (1.714 m), el risco más emblemático junto a El Pájaro.

Está limitada por Cuerda Larga y Cabeza de Hierro Mayor (2.383 m) al Norte, en la sierra de Guadarrama, donde tiene su nacedero el río Manzanares. Cuenta con el refugio Giner, propiedad de la RSEA Peñalara (inaugurado el 15-5-1916).

Se divide en dos zonas: La Pedriza Anterior y la Posterior, ésta cerrada por Las Milaneras (1.986 m).

Tiene dos bases de acceso: Canto Cochino y El Tranco.

Sufre los problemas de su cercanía a grandes núcleos urbanos y la presión de urbanizaciones en sus límites.

Riscos, Escalada, Personajes, Vías

De interés para el excursionismo es el ascenso a Las Torres, así como la Senda Maeso que desde el pueblo sube hasta El Yelmo. También son muy recorridos los caminos que suben a los collados de la Dehesilla o de la Ventana, o por la sierra de los Porrones hasta el Ventisquero de la Condesa y La Maliciosa, etc. El GR-10 atraviesa el parque. La opción más completa de senderismo es la llamada Integral de La Pedriza, que supone recorrer por el cordal los dos circos. También se llama Ruta Termes, cuyos hitos son: Canto Cochino, Cancho de los Muertos, El Pajarito, La Campana, collado del Romeral, Tres Cestos, El Miradero, callejón de las Abejas, collado de la Ventana, pared de Santillana, la pradera de Navajuelo y el jardín del Torro, collado de la Dehesilla, El Yelmo, barranco de los Huertos, Canto Cochino. Hay otras variantes que bajan a El Tranco desde El Yelmo.

Pedriza

Casiano del Prado, el descubridor del Guadarrama, inicia su exploración y en 1864 sube a El Yelmo: es la primera ascensión conocida a un risco pedricero; aunque no es improbable que pastores lugareños anónimos lo hiciera con anterioridad. Una inscripción atestigua que hay una segunda ascensión en 1866. La primera invernal conocida es por los alemanes Hanser y Ohsman (14-2-1899).

También pioneros son Constancio Bernaldo de Quirós y Juan A. Meliá en 1908. Los hermanos Kindelan (José Manuel, Juan y Ultano) construyen una choza con Pablo Martínez del Río (1912) con un libro registro. Al año siguiente logran Peña Sirio (1913), el Pinganillo Grande y la Cueva de la Mora (1914) y el Risco de las Nieves (1916). Joaquín García Bellido, Meliá y el alemán Alfredo Schaachtzabel sostienen en una escalera humana a José Fernández Zabala para conseguir El Pájaro (20-4-1916), mientras la señora Ullman les espera en el hombro. Ese año García Bellido hace la Pared de Santillana. En 1921, Constancio Bernaldo de Quirós publica en el anuario del Club Alpino Español el que editará en 1923 como La Pedriza del Real de Manzanares.

En 1932 Teógenes Díaz y Ángel Tresaco suben a La Bota y El Centinela; desde La Bota «Teo» rapela por primera vez en la escuela, sujetando las cuerdas sus compañeros desde el suelo por el lado opuesto del risco. Un año después se clava el primer pitón, en Las Buitreras, por Antonio y Félix Candela, Enrique Herreros, Juan B. Mato y Tresaco. En 1935, se abre la Sur de El Pájaro, iniciándose así la escalada de dificultad.

En noviembre de 1942, José María Galilea y Baldomero Sol trepan el Risco de Mataelvicial. En 1944 José González Folliot «Pepín», Guijarro, Rodríguez e Ysasi abren la Higinios (IV+) en El Yelmo. En 1948, Ignacio Lucas Fermín abre la Lucas (V) a la norte del Cocodrilo y por error, al intentar repetirla, Ortiz y Basadre, la fisura con su nombre y que durante décadas fue el límite de la dificultad en la escuela.

En la década de los 50 existía abundante terreno para primeras absolutas. Como muestra de las posibilidades existentes, puede añadirse que, sólo Antonio Flores participa en la Flores a La Campana (11-7-1954), oeste del Risco del Puente (17-10-1954), norte de Cinco Cestos (12-6-1955), Aguja Ruau (4-9-1955), Gran Molondrio (22-7-1956), Sexta Buitrera (6-7-1958), Cuatro Cestos y Cuatro Torres (19-7-1958), Risco de la Peseta (28-9-1958), norte de la Bola de los Navajuelos (23-8-1959), Cancho Amarillo (20-9-1959), norte de la Esfinge (19-8-1962) y un largo etcétera.

En 1965 Alfonso G. Choren, Miguel Ángel Herrero y Pérez de Tudela abren la Oeste, o Peñalara (6c) de El Pájaro, mucho años considerada el tope de dificultad. Después vienen Guirles y Campos, Mayayo, etc. En 1982, se crea la entonces expuestísima La Aparecida (6b+/A0) a El Pájaro por Juan Aznar, Ángel Escribano, Jaime Garrigós y Carlos Hernández, los mismos de Cógela por donde puedas (7a/A0) al Pan de Kilo, el primer VII de la escuela, en 1983. Ese año Jesús Gálvez, que personifica una verdadera revolución pedricera, supera 7b en Me cago en Dios/MCED en El Hueso. Posteriormente, hombres claves son José A. Fernández «Pérez» con numerosas aperturas en solo integral sin reseñar , Josechu Jimeno con vías muy expuestas y solos integrales y, más próximo, Eladio Vicente, buscando las fisuras en escalada limpia.

El madrileño Carlos Ruiz «Snoopy», el gran precursor de la adherencia extrema en la escuela, ha encadenado el primer 7a (Superperola) en 1985, 7b (Mater misericordiam con A0) en 1989, 7c (primer largo de Mesalina) en 1989, 8a (Ambrosías, hoy 7c+/8a) de El Hueso el mismo año y Mater misericordiam (8a) en 1994. En 1997, Miguel Ángel Lozano «Sherpa» encadena a vista y poniendo cintas Mater misericordiam (8a) en el Risco sin Nombre. El mismo «Sherpa» equipa y fuerza Llambría (8a+) en el Cancho de los Brezos. Asimismo, Daniel Andrada quien suma casi una decena de octavos pedriceros gradúa de 8b Edad de Piedra en la Tercera Buitrera en 1997 al hacerla en 1993 la cota 8a+ . A esta relación se suma Sambarilux, otro 8b equipado en la Peña del Reloj en 1995 por Fernando Ariza y Alberto Sepúlveda «Sepu». En 1999 Carlos Ruiz encadena con 38 años los 18 m de Vickie el vikingo (8b) en el Risco de la Peseta, su propio aperturista en 1985 como 6c+/A0, una de las vías de adherencia más duras del mundo.

La escalada se caracteriza por placas de adherencia de continuidad, con pocos pasos de regletas o extraplomos (de ahí la escasez de octavos). Además de ofrecer miles de vías asequibles, La Pedriza puede considerarse un paraíso para la dificultad todavía por explotar.

Fuente: Enciclopedia de la Montaña – Ediciones Desnivel

Pedriza

Compartir